Cristo está Presente en el Indocumentado

 

Mensage Pastoral del Obispo

Fracaso de una Ley de Inmigración Comprensiva

Agosto 2007

 

Mi querido pueblo de Dios,

Es desconcertante escuchar los comentarios de las personas en radio y televisión que el fracaso de una ley de inmigración comprensiva es una victoria para el pueblo americano. Más que una victoria, es una parodia de justicia y un fracaso moral de nuestros legisladores para responder a la injusta y totalmente impractica ley de inmigración de nuestro país, la cual va a conducir a una gran injusticia en nuestra gran nación, y a una polarización grande del pueblo americano.  Es repugnante escuchar a estos comentaristas y políticos mencionar palabras que muestran una falta de respeto por el indocumentado, palabras que fácilmente pueden conducir a otros al odio y prejuicio, y más aún escuchar a estos condenar a trabajadores honestos, personas decentes que viven con valores morales y espirituales firmes.

Nuestras leyes de inmigración fueron escritas hace muchos años; estas leyes trataron de responder a las condiciones de aquellos tiempos.  En nuestros días, estas leyes son totalmente injustas e inmorales, y nuestros legisladores han fracasado con su responsabilidad de proveernos leyes que toman en cuenta nuestra realidad actual.  En cambio muchos dicen: “deporten a todos los indocumentados,” cuando nuestro gobierno ni siquiera puede deportar a los criminales que hay entre los indocumentados; al contrario, construye más paredes en lugar de poner en vigor una ley por la cual ellos tienen la responsabilidad de promulgarla, para responder a la presente situación de una nación en necesidad de trabajadores para mantener nuestra economía.  

¿Quiénes son los responsables para hacer realidad los sueños de muchos americanos?  Son los miles de millones de trabajadores indocumentados quienes estás ocupados cosechando nuestros campos para poder tener comida para alimentar a nuestras familias.  ¿Quiénes son los trabajadores constructores quienes construyen las casas que muchos sueñan en habitarla?  ¿Quiénes construyen nuestros edificios, centros comerciales y fábricas, y quiénes son realmente la esperanza de mantener nuestro sistema del Seguridad Social factible?  Podemos continuar comentado mucho más de todo lo bueno que los indocumentados hacen por nuestro país.  Sin los indocumentados no habría cosecha en nuestros campos, nuestro negocio de construcción avanzaría muy lento, nuestros restaurantes y hoteles cerrarían en cada área de producción, distribución y consumo de bienes en nuestra economía.  En estos días, las palabras grabadas en la Estatua de la Libertad tienen poco significado para muchos:”Give me your tired, your poor, your huddled masses yearning to breathe free.  (Denme a sus agotados, sus necesitados, sus multitudes que anhelan respirar libremente.)

 

Cristo está presente entre nosotros en los muchos trabajadores honestos y sus hijos quienes vinieron a este país ilegalmente, porque nuestras leyes de inmigración son ambas, injustas e imprácticas.  La ley de Dios, la ley natural, el derecho de trabajar para el bienestar de sus familias, tiene prioridad sobre una ley de inmigración anticuada, injusta e impráctica.  Y los legisladores han fracasado en su respuesta a una de las grandes necesidades de nuestro país.  Oremos por nuestro país, por nuestros legisladores, por los muchos comentaristas, por todos los inmigrantes ambos, documentados e indocumentados y sobre todo por nuestro amado país, América.  ¡Que Dios nos bendiga a todos!